Reseña de ‘Miss Universos’, cuarto álbum de Los Wálters

Las imágenes de las noches en la ciudad y del amor en el frenesí urbano se han ahogado como una luz entre la niebla. Con el paso de los días, se disuelve cada vez más el éxtasis que marcaba aquella lejana “vieja normalidad”. Por ello, cierta música nos regresa involuntariamente a las pistas de baile, y a una época en que el romance aún no se disociaba de nuestra corporalidad. El álbum Miss Universos de Los Wálters se suma a esa lista.

Hablar de Los Wálters es hablar de uno de los duetos puertorriqueños más prometedores para la escena indie pop latinoamericana. Así lo demuestran cuatro álbumes de estudio e incontables presentaciones a lo largo y ancho de América Latina —México incluido—. En aquellos trabajos, el dueto formado por Luis López Varona y Emanuel Figueroa ha plasmado un universo melancólico sumergido en capas de sintetizadores y voces cargadas de efectos.

Pero Miss Universos mira a Los Wálters tomarse el discurso de la música romántica un poco menos en serio. Así, su cuarto álbum se convierte en un espacio lúdico donde Varona y Figueroa juegan con las expectativas de su género musical y con el verdadero significado de ser una ‘estrella del pop’.

En cortes como «Me dejé llevar» y «Yo sé que tú me conoces», se cuelan entre los sintetizadores algunos arreglos de cumbia. La  última, por cierto, es casi una parodia al reguetón con una letra llena de sensualidad y provocación.

«Arizona» —¡qué gran forma de iniciar un álbum!— es una colorida expresión de la fantasía romántica, cuya ingenuidad nos regresa a la adolescencia soñada. «Pop sin ti» y «Pop Normal» aluden a las canciones de amor y desamor que inundan nuestras emisoras de radio cada verano. ¿El mejor momento? Definitivamente «Antifaz», cover a la puertorriqueña Dayanara Torres que trae de vuelta la magia pueril de los años noventa, con su excesivamente cursi electro-pop.

Miss Universos hace un comentario sobre el pop y lo que significa cantarle al amor en pleno siglo XXI, en una época donde este tema ha adquirido nuevos y complejos matices sociales. Es un compendio de temas sin grandes pretensiones, que mira a dos hombres jugar y divertirse en un escenario de fantasía. La diversión, en estos tiempos convulsos, es lo que más necesitamos.

Deja un comentario

search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close