Lamb of God – El disco que necesitábamos

5 años han pasado desde su último lanzamiento. 5 años de espera e incertidumbre.

Lamb of God regresa con su octavo álbum de estudio con toda la energía y furia que esperábamos. Se nota que tuvieron tiempo de trabajar y afinar su camino. Estrenando alineación, con su nuevo baterista, Art Cruz. Todos teníamos nuestras dudas sobre qué sería de la banda después de la salida del mítico Chris Addler, pero sin duda Art llegó a la banda con una propuesta que queda perfecto. Se puede sentir el corazón de la banda, aún con un nuevo integrante. Que sí, ya ha salido de tour con ellos, pero nunca se había sentado en el estudio con la banda.

Sobre la música

45 minutos que no dejas de “headbangear”. 10 canciones llenas de velocidad, furia, poesía y grandeza. Un álbum lleno de crítica social y política, especialmente en contra del momento que se vive en Estado Unidos. Randy Blythe, vocalista de la banda, no se contuvo ni un poco en los mensajes que quiere dar con cada una de sus canciones.

El disco abre con «Momento Mori», su segundo sencillo. Una canción muy oscura en cuanto a la instrumentación, que invita a la gente a despertar, ver nuestra realidad y actuar al respecto. Habla del exceso de información, que se vuelve desinformación.

«A depression fed by overload

False perceptions, the weigh of the world

A universe in the palm of your hand

The artifice of endless strands»

Continuamos con “Checkmate” y la música sigue siendo fabulosa. Los riffs veloces y rasposos, característicos de la banda; perfectamente acompañados por el bajo, la batería y la voz que expresa perfectamente el mensaje que se quiere dar. Make America hate again tal vez una de las frases más icónicas y fuertes de todo el álbum aparece en ésta, la segunda canción. Haciendo alusión lo que el actual presidente de los Estados Unidos usa como campaña (Make America great Again) y la interpretación de la banda de lo que en realidad está sucediendo en su país.

«Reality Baths», la cuarta canción. Un golpe directo a la cara de la realidad, de la “(ab)normalidad”. Una canción que nos pone a reflexionar sobre lo que estamos permitiendo que pase en nuestro mundo. Habla sobre el cinismo y la ignorancia. El nombre de la canción lo dice todo; “¿es esta la nueva abnormalidad?” repite el coro.

Tocando temas sensibles y reales, este disco explica a la perfección lo malinterpretado que es el género. Un género rico en cultura y conocimiento. Un género siempre expresivo ante la desigualdad, la injusticia, la inmoralidad.

Segunda parte

Pasamos la primera mitad del disco, y la consistencia se siente. Entrando con una canción verdaderamente potente, “Resurrection Man”. Seguimos adentrándonos en el corazón de la banda. Con una intro tétrica y atmosférica, después de unos cuantos segundos… un grito y unos riffs te azotan, no puedes dejar de mover la cabeza al ritmo de la música. Se puede escuchar, detrás del riff principal, una guitarra aguda y melódica que acompaña a la perfección a los otros instrumentos. La temática de crítica al capital y a la sociedad conformista, sigue y cada vez es más fuerte. Con un cambio brutal y voraz cierran la canción dejando en el escucha todas las ganas de seguir disfrutando las siguientes canciones.

Las siguientes dos canciones continúan esta tendencia de poder, garra y buen tempo. Explorando nuevos caminos, con colaboraciones de Chuck Billy, vocalista de la legendaria banda de thrash metal: Testament y Jamey Jasta, de Hatebreed y Jasta haciendo un trabajo excepcional junto a Randy Blythe. Preparándonos para un gran final. Más de media hora de música pesada y perfecta para los amantes del metal, llegamos a las últimas dos canciones que no son la excepción a las obras de arte que escuchamos anteriormente.

«On the Hook», la última canción. Brutalidad pura desde el segundo uno. Una canción con un mensaje muy fuerte sobre cómo estamos retrocediendo socialmente. Apoyando guerras y violencia, dejándonos llevar por la propaganda y la ignorancia. Una canción perfecta para cerrar un álbum así de potente en todos sus aspectos.

En resumen, un disco sólido, consistente, lleno de mensajes que nos ponen a pensar, música y producción impecables. Melodías exquisitas y riffeo de primera calidad. Sin duda lo que todos los fanáticos de Lamb Of God esperábamos después de 5 largos años de espera.

 

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