«Cruella»: El diablo viste a la Disney

Después de abominaciones como El libro de la selva, El Rey León y…Dumbo, Disney por fin nos entrega una adaptación bien hecha. Cruella (2021) es en definitiva el mejor live action producido por la casa del ratón en un buen rato. Con una estética que va del mod al punk, un diseño de producción digno de premios y un talento inigualable, Cruella es la película perfecta para disfrutar ser malo.

Cruella nos cuenta la historia de… Estella (Emma Stone). Una joven en Inglaterra que, por circunstancias del destino, termina sola en las calles de Londres.  Se roba la vida de la mano de sus compinches Gaspar (Joel Fry) y Horacio (Paul Walter Hauser). Estella tiene el sueño de convertirse en una gran diseñadora de modas y su talento es descubierto por La Baronesa (Emma Thompson). Esto inicia una serie de eventos que la llevarán a descubrir cosas del pasado y a demostrar sus verdaderos colores.

«I am woman, hear me roar»

Las actuaciones de todo el cast principal son carismáticas y atrapantes. Stone y Thompson tienen una química en pantalla electrizante, ninguna opaca a la otra. El descenso de Estella a convertirse en Cruella esta deliciosamente creado, una magistral dirección de Craig Gillespie. Stone nos vuelve a demostrar que está destinada a la grandeza de actrices como Meryl Streep y la misma Thompson.

Disney empezó una tendencia de humanizar a sus villanos con Maléfica (2014). Esa línea editorial rinde frutos con Cruella, donde vuelve a una de las villanas más odiadas de la infancia de muchos en un icono para esa misma generación. Si bien, el tratamiento de las obvias enfermedades mentales de Estella pudieron ser tratadas mejor en el guion, Disney nos da una figura que inspira una búsqueda de la individualidad y de la propia identidad.

«Ser normal es el peor insulto y nadie me lo ha dicho»

Si no fuera suficiente, existen dos elementos que pudieron haber dado vida por sí solos a la película. Primero, el soundtrack es glorioso. La trama transcurre durante los años 70 en Inglaterra, y supieron aprovecharlo.  Desde Tina Turner, pasando por los Bee Gees, The Clash y Blondie, la cinta te da golpe tras golpe de éxitos. Si tal vez tuviera que criticar, sería la rápida y concentrada sucesión de estos. Después de los primeros hits, puede resultar pesado para algunas personas reconocer todas las rolas.

Pero el elemento que otorgará la nominación y la estatuilla a la película será el vestuario. Desde alta costura hasta el punk y un vestido de retazos y basura, los vestuaristas crearon un espectáculo visual inenarrable. Hasta un hombre que solo usa jeans y playeras weekend –como yo- queda asombrado por el impacto visual de las piezas.

En conclusión, Cruella es esa película que tienen que ver tan pronto como tengan la oportunidad. No importa que estén leyendo esta reseña tres semanas después de su estreno. Y si ven a una chica (o veinte) vestidas de Cruella este Halloween, no sean irrespetuosos y póstrense a sus pies.

¿Quieres saber un poco más sobre el soundtrack de Cruella? Florence+the Machine te tiene una sorpresa.

¿Tienes ganas de aún más éxitos ingleses? Paul Weller te da lo que necesitas.

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